El Referéndum y la centralidad política (Por Facundo Ortiz)

Escribe Facundo Ortiz, Columnista invitado.

Hace poco más de 20 días el gobierno al mando de la Lacalle Pou cumplió dos años en funciones.

Estos dos años han estado indisolublemente marcados por la trágica pandemia del coronavirus que asoló al mundo.

En Uruguay la pandemia llegó casi al mismo momento que se instalaba el nuevo gobierno, las reacciones políticas de este fueron rápidas y se tomaron medidas sanitarias urgentes a tono con lo que el mundo desarrollaba frente a este mal impredecible, quizá la política que será más recordada de ese período de inicio pandemico sea la instalación del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), quien tuvo a cargo las recomendaciones científicas al gobierno para tomar las decisiones políticas en esa situación.

Es innegable que en ese período el gobierno y muy especialmente su cabeza ejecutora el Presidente Lacalle Pou tomaron la centralidad política y política mediática del país, se realizaban conferencias de prensa diarias y luego semanales para comunicar las acciones que el gobierno iba implementando, la pandemia se fue desarrollando y los primeros meses se pasaron sin mayores sobresaltos en el sistema de salud pública del país, aunque el parate de actividades de muchos rubros de la economía comenzó a afectar la economía de los uruguayos.

Las encuestas de opinión pública ponían en cifras la confianza de la población en el manejo de la pandemia y de la figura del Presidente y arrojaban muy buenos guarismos de aprobación pública, esto se mantuvo todo el 2020 a pesar de que a finales de año lo que se llamó la segunda ola sí trajo más complicaciones al sistema de salud y se generaron cifras de casos y fallecidos diarios en un nivel alto que no había experimentado el país hasta el momento, estás cifras se acrecentaron a comienzos del 2021 y con el ingreso de una variante del covid más contagiosa y letal sobre fines de marzo, se vivieron los peores momentos de la pandemia que tuvieron altos casos de internados en CTI y fallecidos que sumaron varios miles hasta los meses de junio/julio cuando los efectos de la vacunación masiva de la población comenzaron a doblegar las acciones más letales del virus y se pudo volver a cifras menos alarmantes y lastimosas.

Esta campaña aficaz de vacunación trajo nuevamente una buena consideración pública de la gestión pandemica del gobierno y las figuras mejor consideradas por la población fueron el Presidente como venía siendo hasta el momento y se le sumó en lógica sintonía con la situación el Ministro de Salud Pública Daniel Salinas. La centralidad política del gobierno estaba intacta.

Todo esto se dió mientras en el otro espectro político del país existía un desconcierto importante venido de la derrota política que había sufrido la izquierda en 2019, sumado a que se enfrentaba a un proceso de renovación de figuras políticas que no contaba (y no cuenta hasta hoy) con un liderazgo emergente que se pueda visualizar claramente. En este tramo se tuvo que enfrentar con un gobierno que tenía una muy buena imagen pública y que ocupaba totalmente la centralidad política y mediática.

Mientras la izquierda política institucional se reordenaba, la izquierda social política discutía si debía o no llevar a referéndum la ley de Urgente Consideración aprobada por la coalición de gobierno a mediados del 2020 y discutía que artículos incluiría para su futura consulta de derogación.

Este proceso se zanjó con la aprobación de la izquierda social política de llevar adelante el proceso para poder poner a recurso de referéndum 135 artículos de la ley de Urgente Consideración, lo que implicaría en el inicio conseguir algo más de 700.000 firmas que deberían ser aprobadas por la Corte Electoral para poner efectivamente a referéndum los 135 artículos

Hasta la efectiva recolección de las firmas y la ratificación por parte de la Corte Electoral de que se había alcanzado la cifra necesaria el gobierno se mostraba sólido y mantenía ampliamente la centralidad política, no realizando mayores comentarios sobre el tema. La recolección de las firmas necesarias fue un espaldarazo para toda la izquierda y logró una unificación programática que no se había logrado en muchas años entre la izquierda política institucional y la izquierda social política.

La campaña de cara al Referéndum trajo algo que no había vivido el gobierno hasta el momento, la disputa de la centralidad política y la centralidad política mediática, la izquierda pudo poner sobre la mesa un tema de discusión pública, algo que no había logrado en todo el tiempo que había pasado desde que el gobierno asumió. La discusión del Referéndum tomó la calle, las redes y los medios de comunicación en general.

Todos los actores del gobierno, ministros,senadores, diputados, Intendentes, etc, salieron a la discusión pública y dejaron un poco de la lado la gestión de gobierno, era momento de la defensa de su principal arma política de gobierno, la LUC.

Llegando ya al final de esta campaña y apoco días del Referéndum, la disputa por la centralidad política sigue en pié y la coalición echa mano a quien mejor ha demostrado manejar la centralidad política y ese es el Presidente, ante la clara muestra de que las figuras que el gobierno pone en la cancha política no están logrando captar grandes adhesiones, hacen salir a la disputa política al Presidente, algo que claramente no le disgusta al Presidente sino más bien que es un rol en el que se siente muy cómodo; esto tendrá su punto culmine en la conferencia de prensa que brindará el Presidente como representante de quienes eligen la opción NO en el Referéndum.

El resultado del Referéndum marcará quien va a tomar la centralidad política en los casi tres años que le van a quedar por delante al gobierno de Lacalle Pou.

 Si el resultado es la derogación de los 135 artículos puestos a consulta, el gobierno  verá como una parte muy importante de su programa de gobierno impugnada por la voluntad popular. Además por la importancia que ha tenido el Presidente en este final de campaña si hay una derrota claramente quedará asociada a su figura política.

Por otra parte una victoria del SÍ marcaría una nueva sintonía entre la izquierda y las mayorías sociales, algo que había comenzado a resentirse ya a mediados del segundo gobierno de Tabaré Vázquez, curioso es que aunque haya una victoria de la izquierda en esta disputa política de ocasión, ésta no marcará el nacimiento de un nuevo liderazgo político dentro de la izquierda, el liderazgo continuará en disputa.

Por otro lado si la victoria se da para el NO, es una clara reafirmación del rumbo político que lleva el gobierno y podrá reforzarlo en lo que le quedará de gobierno. Esta posible victoria del NO sí marcará en filas de la coalición un liderazgo muy claro y es el del Presidente Lacalle Pou, su centralidad política será total y esto traerá tranquilidad pero también disputas políticas a la interna de la coalición al momento electoral de 2024, porque Lacalle Pou no podrá ser candidato pero su centralidad política hará que quien pueda ser el candidato futuro de la coalición deba contar con el beneplácito del Presidente. 

La centralidad política está en disputa, el resultado del Referéndum nos dirá si la izquierda logra tomarla y ordena su interna y forja liderazgos de cara al 2024 con chances de volver al gobierno, o si la centralidad política vuelve fuertemente al gobierno (como lo fue en 2020 y casi todo 2021) y la figura de Lacalle Pou logra una nueva victoria política que lo entroniza como líder político de las derechas en Uruguay y pone a la coalición en buena posición de cara al 2024.